Algunos datos sobre #FIFAWorldCup

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Estamos en Mundial, definitivamente. Todos. Incluyendo aquellos que reniegan de esta locura global y globalizada con ciertos aires de elitismo, regodeándose de su superioridad (or whatever the hell that is) por importarle tres carajos lo que va a pasar durante todo este mes de junio hasta el 15 de julio.

Pero sí. Desde semanas antes del 14, la humanidad pone sus ojos en Rusia, sede de la 21 Copa Mundial de Fútbol “Rusia 2018”, uno de los eventos deportivos más importantes… incluso más que los Juegos Olímpicos, ¡vayan ustedes a saber!

Pero mientras el balón rueda y todos esperamos que gane Argentina (bueno, todos no… YO espero que así pase) Aquí les comparto algunos detalles sobre la Copa y su organizadora, que es la FIFA. Sigue leyendo

Mi mirada a «Dólares de Arena»

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El cine, ya se ha dicho infinitas veces, es contar historias del modo correcto, utilizando todos los recursos que ofrece el séptimo arte: el guión, los encuadres, la fotografía, las actuaciones… y hasta la música.

Adaptación libre de la novela autobiográfica del autor francés Jean-Noël Pancrazi, “Dólares de Arena” cumple a cabalidad su propósito: cuenta una historia y lo hace muy bien, salvo algunos puntos “valle” en los que no parece avanzar y se queda patinando en el piso. Pero son los menos en una producción de hora y media, en el que desentrañamos la relación entre Anne, una francesa con conflictos familiares que se establece en Samaná, y Noelí, una joven dominicana que se prostituye para mantener la familia no-tradicional que ha formado con su novio. Sigue leyendo

Breve historia migratoria para @jssmercedes

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Buenos Aires, Argentina, año 2007. Un lunes cualquiera de octubre a las 7 de la mañana hora porteña. Alexéi Tellerías ha aterrizado en la Ciudad de la Furia, luego de haber volado -sueño en el avión incluido- por varias horas desde el domingo en la tarde al partir desde Las Américas hasta Ezeiza, con la obligatoria escala en Tocumen. Con cara de sueño, e incrédulo de haber llegado, le toca enfrentar el proceso de Migración. La oficial migratoria que le recibe mira y hojea el pasaporte gemelo -par de grapas incluido- una y otra vez. Se nota que está buscando algo. Precisamente, Alexei sabe qué busca, pero se mantiene tranquilo y espera que sea ella quien lo diga. La joven oficial, pelo castaño y gafas de pasta, levanta la mirada y la desliza en ángulo curvo hacia el noreste de su rosa de los vientos. allende cabinas, hay otra oficial, a la que interpela.

-Ché, República Dominicana?

– No, no necesita.

Alexei se encoge de hombros y mira detenidamente a la oficial. Esta no parece haberse dado cuenta de todas las malas palabras y maldiciones ancestrales cibaeñas de las que está siendo victima allá dentro en el subconsciente de un periodista dominicano que -por unos segundos- estaba más informado sobre temas migratorios argentinos que ella, a la cual le pagaban por saber.

Con cariño para Jessica Mercedes a propósito de su «rant» de hoy respecto al poco valor que le dan al pasaporte dominicano en tierras extranjeras.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo». 

Ve hacia la luz, Gustavo #AdiosCerati #FuerzaCerati

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El desenlace parecía inevitable pero, ¡ay, el corazón humano que se llena de fe y esperanza al más mínimo esfuerzo de recuperación! Cuatro años postrado, en un trance doloroso para tus familiares y la legión de quienes te quisimos por tu voz, tu música y tus letras. Cuatro años, Gustavo, y hoy descansas. Hoy vas hacia la Luz, acompañado de un manto de inmortalidad, ese que tienen los grandes. No estás físicamente entre nosotros (saldrán los haters a decir que ya estabas ido hace mucho) y nos crece la misma tristeza de aquellos días de mayo 2010 cuando el accidente cerebrovascular. Descansa en paz. Acá prometemos seguir siendo tan dóciles como un guante, tan sinceros como podamos y juramos nunca sacarte de raíz de nuestros corazones. Ve hacia la luz. Aquí nos queda la tristeza de tu ausencia.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Historia de una pasión albiceleste #VamosArgentina @argentina

catarsisalbicelesteTenía 5 años recién cumplidos en 1986, la última vez que Argentina ganó un Mundial de Fútbol. Recuerdo transitar con mi padre por el Malecón y ver un gran despliegue de banderas celestes y blancas ondeando para celebrar ese triunfo en México. La comunidad argentina en el país, supongo. Para ese entonces yo no veía fútbol ni mucho menos seguía el deporte en general, pero creo que esa demostración fue la semilla.

Cuatro años después llegaba Italia 90 y Maradona, Caniggia y esa selección argentina dejó el pellejo en la cancha hasta esa final contra Alemania en la que el árbitro fue despiadado. Los alemanes ganaron por un penal que todavía hoy se discute. En fin, ganaron. Ahí puede decirse que inició mi pasión por el fútbol y de manera particular por la selección argentina.

Aunque en mi país el principal deporte es el béisbol, aprendí lo básico del fútbol en el Calasanz, donde estudié primaria. Me descubrí como un defensa nato (no corría tanto para ser delantero y los extremos eran mi fuerte, aunque me gustaba más ser defensa rompedor). Mi maestro fue Pascasio Mendoza, un guerrero del fútbol dominicano y ex selección nacional. A él le debo transmitirme el gusto por el balompié que comparto con varios deportes (incluyendo la esgrima, de la cual he hablado en posts anteriores).

USA 94 fue el primer mundial cuya transmisión comencé a esperar. Tenía 13 años. Fue el primero en el cual comencé a alentar por Argentina. Ya se saben la historia de lo que pasó con Maradona y aquel control antidopaje «al azar». Ganó Brasil y celebré (la única vez que he celebrado algo de los brazucas). Luego vino Francia 98 y la pasión seguía creciendo, pero todavía sin chance de poder gritar como se debía un gol o cantar los tradicionales canticos.

No me detendré con la frustración de quedar en el camino en Corea/Japón pero sí hablaré de aquel juego Brasil-Argentina en la final de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003. El Estadio Olímpico a reventar. Argentina que ganó 1-0 en un juego donde participó un juvenil poco conocido entonces llamado Lionel Messi. Fue la primera vez que pude cantar a coro hasta desgalillarme aquello de «vamo’vamos Argentina/vamo’vamos a ganar/que esta barra quilombera/no te deja no te deja de alentar».

Entre 2004 y 2005 descubrí que en una tienda vendían réplicas de camisetas de los equipos de fútbol… y así tuve mis primeras albicelestes, aunque no en los diseños tradicionales que me gustaban (sino de los «aciagos» años cuando la selección firmó con Reebook). Mi amiga Dorys Mejía, al retornar de una maestría que hizo en Argentina, me trajo una que era «all size» que nunca me sirvió (Pero que ahora le sirve -y muy bien- a mi esposa). En 2007 viajé a Buenos Aires, un año después de Alemania 2006, y ahí compré mi primera camiseta original. Años más tarde, en 2010, la tienda Adidas de Plaza Las Américas, de Puerto Rico, tenía una XL con la que usaron en Sudáfrica. Así comenzó a llenarse mi armario de albicelestes. La más reciente la compramos el día del juego contra Bosnia, un regalito de mi esposa.

Mañana Argentina se juega la vida frente a Bélgica. Yo estaré frente a la pantalla alentando y suplicando, porque no hay albiceleste sin sufrimiento. Ojalá que salgamos por la puerta grande. Si no… cada cuatro años hay un mundial nuevo, y con él la esperanza de que Argentina levante la Copa.

Vamos, Argentina.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

 

Periodismo no es (ni debe significar) patente de corso

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(A Mabel Lemoniel, con mi solidaridad)

Amo mi profesión. Tal vez por eso es que he decidido reintegrarme “full time” a la Universidad para sacar mi título. Confieso que me metí a la carrera más que nada pensando en una forma de ganarme la vida con las palabras dado mi amor por la literatura, pero al final mi pasión por la información y la memoria ha equilibrado. En fin…

La cuestión es que todo lo vinculado al periodismo y a la libertad de expresión también es parte de mi lucha. No en vano las actividades de cada 17 de marzo, aniversario del vil y cobarde asesinato de Orlando Martínez, hicieron mella en mi corazón de niño, allá por 1987. Sigue leyendo

Jarabacoa, diez y cinco.

No, no se me confundan. No es quince. Diez y cinco. Diez, que son los años y las versiones que se han hecho del Festival de Poesía en la Montaña, ese gran retiro poético en Pinar Quemado, Jarabacoa, y cinco las ediciones (consecutivas) que me han tocado participar desde aquel primer fin de semana de agosto 2008 cuando subí por primera vez invitado por Taty Hernández.

Cinco las oportunidades de poetizar, de compartir, de ser uno junto a poetas de todos los lares de nuestra media isla (la poesía dominicana se muda hacia la loma durante esos días). Cinco han sido (y que el número siga engrosándose) las experiencias, las historias, las anécdotas… y esta décima edición fue la epopeya de lanzarse al ruedo y hacer las cosas bien, con esa voluntad de hierro de Taty y todo el equipo (Tanyita, Tanya madre, Frank, Yolanda, Mon…) Sigue leyendo

Fuerza, Gustavo

"Todo se movió y es mejor quedarse quieto
pronto saldrá el sol
y algún daño repondremos
terco como soy
me quedo aquí"

Escribo con tu voz tan particular, tan tuya, retumbándome el tímpano. Así las he querido escribir, para pensarte mientras los dedos golpean rítmicamente el teclado. Y las noticias de último minuto no dan cabida a la esperanza. Desde que, en mayo, la información de tu accidente cerebro vascular detuvo el corazón de quienes aprendimos a quererte a través de tus canciones (desde los días de Soda), la situación contigo no ha ido bien. «Estable, dentro de la gravedad». Cuántas veces no hemos escuchado ese parte médico? Ya sabíamos que había un daño fuerte, y que no volverías igual… pero te queríamos vivo. Vivo, para que tu sola presencia nos diera ánimos. Tu traslado a la Argentina que te vió nacer nos entusiasmó, lo confieso, pero el saber menos información sobre tus avances (y sí más sobre tus retrocesos) me obliga (y junto a mí a algunos más) a hacerme la seria reflexión sobre si está bien que te sigas sufriendo o que ya, por fin, descanses de todo este sufrimiento que te ha alejado de nosotros.

En esas, hoy me entero que es tu cumpleaños. 51, para ser exactos. Y justo hoy estoy terminando de producir el episodio de Catarsiando que había decidido dedicarte… qué bueno que las emociones -y la fecha- han coincidido.  Estaré pensando en vos todo el día, escuchando tu música, reflexionando, enviandote la energía positiva que siempre he tenido desde que me enteré del suceso. Fuerza, Gustavo. Volvé cuando quieras, pero volvé.

Catarsis, catarsis.

Historias de aeropuertos

Aeropuerto Ministro Pistarini de Ezeiza. Buenos Aires, Argentina.

Aeropuerto "Ministro Pistarini" de Ezeiza. Buenos Aires, Argentina.

«La más larga caminata comienza con un paso», reza un proverbio hindú. Y yo, sin pretensiones de filósofo, agrego: «Cualquier viaje al exterior, sin importar qué distante sea, tiene que pasar por un aeropuerto». Pues bien. Estamos trabajando un reportaje sobre los aeropuertos como destino de viajes. Los más grandes, los más atractivos visiblemente, los más cómodos, los más incómodos… y nuestras experiencia pasando por ellos. En mi caso particular, guardo buenos recuerdos de Ezeiza, el Mcarran de Las Vegas, la Terminal 7 de JetBlue en el JFK e incluso me gustó mucho el diseño del Luis Muñoz Marín de San Juan, Puerto Rico. Entonces, aquí es donde entran ustedes. Pueden dejar sus comentarios aquí o enviarmelos a alexei.tellerias@listindiario.com (pueden incluir fotos) sobre cuales le parecen a ustedes, según su experiencia, los mejores aeropuertos del mundo. Justifiquen sus respuestas e incluyan algunas experiencias. Las mejores formarán parte (15 minutos de fama incluidos) del reportaje. Así que se esperan y se agradecen sus aportes!

Lo único que diré sobre el CMB

Tomada prestada de hipolitodelgado.com

Tomada prestada de hipolitodelgado.com

«They got what they deserved»

No hablo más del tema hasta octubre.  Hoy incluso vine con mi camiseta albiceleste porque desde ahora apoyo a Argentina para el mundial de fútbol del 2010… Aguante (una vez más) la albiceleste, caa-ra-jo!!!!