La ciudad, cada vez menos nuestra

Escribo estas letras con una impotencia inmensa.

A principios de agosto, a apenas dos esquinas de mi casa, me arrebataron el móvil de las manos. En mayo, justo el día antes de la presentación de mi libro, a mi concuñado lo atracaron a punta de pistola llegando al edificio donde vive mi madre y le llevaron su vehículo.

Ayer, mi madre regresó del interior para descubrir que «se habían metido» en su apartamento, llevándose una pantalla plasma y un dinero que recién le habían pagado, además de unas cuantas prendas. Los ladrones, a pesar de que el apartamento está totalmente enrejado, violaron la puerta de entrada (supongo que se habrán metido por la azotea, porque no tengo otra idea de cómo pudieron hacerlo) y ahí dentro hicieron de las suyas. Sigue leyendo

Qué joder!

Fuente: CristalyColores.com

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Así mismo, con esa palabrita incluso. Tales fueron mis pensamientos al leer la nota de Cristal y Colores sobre los supuestos propósitos de Politur de expulsar de El Conde Peatonal a un maniquí humano, sabrá Quien sabe por qué propósito. Y digo «supuestos» porque tengo que darle la cabida a la duda, aunque motivos no me faltan para creer que esto es así como lo plantea el colega Arias. Me hago la sospecha de que el argumento esgrimido es el de «limpiar» la calle de elementos que podrían «afear» el entorno y «espantar» a los turistas.

No sé por qué, pero todo esto me recuerda a cuando quitaron la réplica de la escultura «La Ciguapa» que estaba por los predios del Palacio Consistorial, porque la entonces gobernadora de Puerto Rico, Sila María Calderón, iba a pasar por allí. Poco sabían los «genios» tras esa decisión respecto al gusto que tenía Sila por las artes visuales, y le quitaron la oportunidad de conocer una de las mejores piezas de arte urbano que han engalanado esta ciudad.

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