Así fue como vi @la_gunguna #lagunguna

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Sábado 18 de julio. Cinema Centro Malecón. Poquito para las 8 de la noche. Se acabó la eterna tanda de anuncios y trailers y la oscuridad anuncia un momento por fin ansiado. Voy a enfrentarme a “La Gunguna”, ópera prima de Ernesto Alemany basada en el cuento “Montás” de Miguel Yarull… con el mismo Miguel de guionista y la producción ejecutiva de Juan Basanta.

Unos segundos de oscuridad, los suficientes para preguntarme si es de maldad para alargar más la tortura de “todavía no”. Pero los logotipos de los auspiciantes aparecen y ya me puedo sentir tranquilo.

Me debía a mi mismo hablar sobre esta película. Desde noviembre, cuando fue anunciada, sabía que lo iba a hacer, sin importar cual fuese el resultado y mi visión. Me lo debía a mi, a todo el crew envuelto en la película (actores, productores, técnicos, el director y el guionista) y –venga inmodestia- también se lo debía al cine de producción dominicana.

Así que empecemos. Sigue leyendo

Mi mirada a «Dólares de Arena»

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El cine, ya se ha dicho infinitas veces, es contar historias del modo correcto, utilizando todos los recursos que ofrece el séptimo arte: el guión, los encuadres, la fotografía, las actuaciones… y hasta la música.

Adaptación libre de la novela autobiográfica del autor francés Jean-Noël Pancrazi, “Dólares de Arena” cumple a cabalidad su propósito: cuenta una historia y lo hace muy bien, salvo algunos puntos “valle” en los que no parece avanzar y se queda patinando en el piso. Pero son los menos en una producción de hora y media, en el que desentrañamos la relación entre Anne, una francesa con conflictos familiares que se establece en Samaná, y Noelí, una joven dominicana que se prostituye para mantener la familia no-tradicional que ha formado con su novio. Sigue leyendo

Cine dominicano y memoria en el @MuseoMRD

forojovenmarzoEste jueves el Foro Joven del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana viene bien cinematográfico. Tendremos el tema «La memoria en el cine dominicano» con tres expositores muy interesantes: el crítico de cine Dago Sánchez y los directores Robert Lizardo («Ya llega diciembre») y Roddy Pérez («Expedición gloriosa»). Y claro, con la participación de todo el que vaya al evento. Lo interesante de estos eventos en el museo es que se documentan por completo y pasan a formar parte de su archivo. Así que ya lo saben. Nos vemos allá.

¿Que dónde está el Museo? Fácil. En la Nouel 210, entre Sánchez y José Reyes, frente al Colegio Mahatma Gandhi.

 

Mis impresiones de #ElTenienteAmado

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No esperen que opine respecto a la importancia histórica que tiene para los dominicanos esta película y el hecho de que se haya llevado a la pantalla grande -otra vez- el tema de la Era de Trujillo desde un enfoque totalmente distinto (el del único militar activo que formó parte del complot).

No.

Debo remitir mi reseña exclusivamente a la obra cinematográfica porque a fin de cuentas esto es una película, con sus virtudes y sus defectos, unos más que otros. Lo de la importancia histórica se lo dejo a otros colegas que ya lo han hecho, incluso con mayor grandilocuencia.

En primer lugar voy a decir que -como parte de la estrategia promocional- a mí me vendieron una película de acción en la que se me «enseñarían» los oprobios de la dictadura trujillista y tengo que decir que ni una cosa ni otra. Salí de la sala de cine sintiendo que me vendieron un sueño.

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Cine hecho en erre dé: la cantidad va primero

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(Escrito como colaboración para el portal DagoSanchez.com)

¿Qué cómo yo veo el cine hecho en dominicana? Bueno… ¿Tienen tres semanas para hablar?

Okey, trataré de reducir mis pensamientos.

Lo primero es que yo veo con buenos ojos que ya empiece a pensarse en esto como una industria: que hayan técnicos cada vez más capacitados, que se haya pensado en una ley que promueva la actividad fílmica (aunque yo pienso más que eso es para buscar inversionistas de fuera, pero esa es otra cosa) en el país y sobre todo que la filmografía dominicana esté creciendo a ritmo de unas tres o cuatro producciones por año.

Cantidad. Siempre hablamos de cantidad primero. La calidad necesariamente tendrá que venir después. De hecho, yo creo que la cantidad es necesaria porque nuestros técnicos tienen que llevar comida a la mesa de sus casas. Por eso cualquier producción criolla (incluyendo –sobre todo- las de Roberto Angel) tiene su mérito y es aplaudible.

Dicho esto, procedo: En el Cine Dominicano las cosas siempre han sido cuestión de momentos y “booms”. Desde “La Silla” no se había hecho nada hasta que en 1985 un grupo de soñadores encabezados por Agliberto Meléndez decidió filmar “Pasaje de ida”, el que para mí sigue siendo el mejor film de factura local.

Sin embargo, una pieza como esa no se vuelve a filmar en este país.

¿Por qué? En ese momento nadie estaba pensando en ganar dinero, sino simplemente en hacer una película. No es que esté mal ganar dinero, pero ese tipo de idealismo ya no existe mucho. Los tiempos han cambiado.

En el intermedio es muy poco lo que se puede hallar. Yo tengo recuerdos vagos de un afiche (hecho a mano) de “Tráfico de Niños” (la primera película de Alfonso Rodríguez) en Cinema Centro del Malecón, en los mismos días que proyectaban “Ruskies”, una película que ya habían presentado hasta la saciedad en Disney Channel.

Por cierto, ¿alguien tendrá ese largometraje? A mí me interesa verlo.

Saltamos entonces al segundo soñador: Ángel Muñiz, quien aceita la maquinaria y le da inicio con “Nueba Yol: por fin llegó Balbuena” en 1997. Quienes éramos muy pequeños para ver “Un pasaje de ida” (yo no pude verla hasta hace dos años, con todo y que se reeditó para el cine en 2003) descubrimos el encanto de vernos reflejados en la pantalla grande. ¡Por fin poder ir a Palacio del Cine y ver el Kilómetro 9 de la Autopista Duarte proyectado, aunque fuera para mostrar ese gran letrero de Café Mamá Inés en la secuencia-para-salir-de-los-patrocinadores!

Entonces vino el primer boom serio: de esa época recuerdo producciones como “Cuatro hombres y un ataúd”, “Víctimas del poder” y la película que tuvo tres versiones y un viaje de pleitos (“Para vivir o morir” que después fue relanzada como “jugada final” y al final una tercera versión con “Basta ya”).

Vino entonces el blof. No todas fueron éxitos comerciales (ni siquiera “Nueba Yol 3: Bajo la nueva ley”, que –al tener la oportunidad de verla hace unos meses- comprendí que nunca debió de torcerse el guion para una secuela solo porque la película funcionó la primera vez).

Explotó la burbuja. Y solo el cine documental de René Fortunato (que desde “Abril: la trinchera del honor” demostró que a los dominicanos nos interesa el género tanto como para llenar las salas si el tema nos llama la atención) nos da de qué hablar.

Aquí entonces hay que hablar del segundo momento: “Perico Ripiao” en el 2003. Ángel Muñiz retorna y nos ofrece nuestro primer “road movie” y la oportunidad de creer de nuevo. Ese es el momento del segundo “boom” que tuvo años de vacas flacas pero marca el arranque definitivo hacia lo que muchos queremos soñar como “la industria”.

ACROARTE incluye la categoría de “Producción cinematográfica del año” un par de años después, luego vendrán las de actor, actriz y director cinematográfico. Empiezan a aparecer producciones independientes de jóvenes realizadores tanto en corto como medio y largometraje (la Cinemateca Nacional sirvió de casa para proyectar muchas de ellas, algunas olvidables como “Masacre en el río Yuna”).

De pronto pensar en cine se volvió moda…

y aparecieron dos o tres que quisieron pescar en río revuelto.

En ese momento es que nos encontramos ahora. Con realizadores haciendo una película por año. Con una ley de cine que parece haber dado resultados para muchos de ellos (¿al final la derogaron o no?) Con gente que está pensando en buscar ese híbrido entre lo bueno y lo comercial. Con una Universidad Autónoma de Santo Domingo que es responsable de la formación de gran parte del talento cinematográfico de este país pese a que Ellis Pérez se niegue a aceptarlo.

Hay mucho movimiento. Eso, precisamente, lo de la cantidad, es lo que –tarde o temprano- obligará a la calidad. Mientras tanto, que siga haciéndose cine. Bueno, malo o de Roberto Ángel. Cronos siempre se queda con lo bueno y conservable.

Fin de la conversación.

 Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo». 

Cuatro años de cine dominicano… punto net!


La idea de ver proyectada nuestra identidad sobre la pantalla grande siempre me ha atraído. Digamos que, como digno miembro de mi generación Y (los nacidos en la década del 80) , mi fascinación con el cine criollo empezó con «Nueba Yol» (la primera). Aunque ya había tenido referencias de filmes como «Pasaje de Ida» y «Tráfico de niños» (un video largometraje de Alfonso Rodríguez hecho mucho antes de «Un macho de mujer»), y había ido al estreno de «Abril: la trinchera del honor», no fue hasta ese momento que empezó a interesarme la cinematografía criolla del modo que hoy lo hago.

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Roddy y Dominicana Verde

Roddy Pérez es uno de los incansables del cine dominicano. Y esto no lo digo por coba, sino porque así lo he podido ver en los años que lo he visto bregar con esta industria (aunque a veces le quede grande el nombre en esta media isla). Ahora, se enmarca dentro de un proyecto audiovisual en el cual se vincula el aspecto ecológico, una tendencia que hemos visto con «An inconvenient truth» y «The 11th Hour», de Al Gore y Leonardo Di Caprio, respectivamente.

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Cursi, pero…

A mí no se me ocurre otra forma de representar esta vorágine de emociones mixtas y arrejuntadas que con esta canción de Wason. O tal vez sí se me ocurre, pero estoy vago y quiero «apoyar el talento nacional». Las imágenes de Pinky mezcladas con ese sentir tan… eso mismo… de Wason, son una buena combinación. Que lo disfruten.

Entrega de premios de CineDominicano.net

Felizmente, el staff de CineDominicano.net ha llegado al término del Primer Festival de Cortos Online. Y esta noche vamos a juntarnos para proyectar los cortos premiados y celebrar este primer paso de promoción del Cine Dominicano en la red. Así que quiero invitarlos a que le caigan hoy a partirde las 7:30 de la noche al Centro Cultural de España.

Para los que llevan anotaciones, el Centro está en la confluencia de dos curas, la Arzobispo Meriño y la Arzobispo Portes, en la Zona Colonial. Mientras eso llega, pueden ver la lista oficial de ganadores, haciendo un clicksito aqui. Vayan. Apoyen el rock dominicano… o algo.

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo».