Todo empezó con un recuerdo…

Ayer, saliendo de mi casa hacia la oficina, pensé que en estos 30 años de existencia me han tocado ver muchas cosas y  muchos cambios. Todo a raíz de una conversación que tuve con mi madre el martes cuando almorzamos juntos en el Victorina de la Lincoln con Correa y Cidrón. Ah, nostalgias y recuerdos… siempre van a ser el combustible del corazón. Pero en fin, volvamos a esto.

Recordando cosas, se me ocurrió pensar en la esquina de la Gustavo Mejía Ricart con Winston Churchill. Antes de como está ahora mismo. Por años, ese siempre fue el espacio de Alma Llanera, y a eso le dediqué el primer tweet, para compartirlo con mis followers (que ya son más de 3 mil, valga la nota inmodesta). Como me imaginé que iba a continuar la serie de recuerdos, se me ocurrió el hashtag #SDQretro (SDQ porque son las siglas de nuestro aeropuerto: Santo Domingo Quisqueya, si mis cálculos no se equivocan) y retro… porque me iba a ir en una retrocediendo en los recuerdos. Sigue leyendo

nous aurons toujours la mer

La poesía nos salva,
nos mata y nos revive,
transforma y libera.
La poesía es el mar,
y el mar es el eco
de una respiración amada.

Una brisa arrullante tienta a no querer asumirte en vertical y a mantener cerrados los ojos todo el tiempo. La finura de la arena convierte en obligada la comparación con otros referentes más al norte. El guiño del cuarto creciente colgando proyectado sobre la pantalla del horizonte oscuro y sombrío, combinado con un archipiélago de estrellas cuyo fulgor perece con torturadora lentitud en el preciso lugar donde la tierra descubre su final.

Las tenues luces artificiales apenas sugieren los contornos de este desvelo a voluntad. Moldura perfecta para encajar aquellos pensamientos que se acumulan en una caravana en búsqueda de la libertad tras la diminuta puerta de salida y que, sin querer, quiebran un silencio reclamado por unas reflexiones vecinas. El instante de los silencios acompañados. La alegría sintética de esta soledad conjunta, nunca antes tan ansiada.

Le mer... Insomnios del alcohol y café que danzan con la brisa. Nostalgia que mana libremente a través de los poros. Cúmulo de sentimientos, como cuentas de esta fina arena perfumada por la sal. Las evocaciones del oleaje unos metros frente a tí, acometiendo con furia contra la playa. Historias que se deconstruyen y entrecruzan frente a la sombría inmensidad sin fondo, sedienta de naufragar entre pasiones que eternicen el instante.

Líneas paralelas alrededor, apuntando al infinito, cual gigantescos paréntesis que enmarcan una acuarela nocturna  junto al sempiterno jugueteo del agua y la dorada planicie que me sirve de lecho para construir una postal que le dé fortaleza a nuevos recuerdos a los cuales aferrarse.

Allí está, haciéndose notar con furia, esa justificación poética de profundidad y democracia -diría Guillén- y aquí estoy yo, desandando y borrando con la mano derecha los trazos de mi pié izquierdo… dejándome seducir nueva vez por el eco de una respiración apenas audible que se origina a pocos centímetros, en preparación de las nostalgias por nacer.

Catarsis, catarsis…

4to aniversario de Catarsis Diaria

Uno de los logos anteriores del blog, creado por Joan Guerrero

Uno de los logos anteriores del blog, creado por Joan Guerrero

Esto no pretende ser un «blog clásico», donde se ventilen todas las emociones, los sentimientos y cualquier estupidez que le salga a uno de la cabeza. Este blog, como su título indica, será un relato diario (o cuando me nazca de los cojones) de algunas cosas que me están sucediendo y que valga la pena compartir (es que es duro enviarle el mismo email a 10 personas!). El carácter de esta «Catarsis Diaria» es meramente informativo. No menos puede esperarse de alguien que ve sus dias pasar en una fría redacción de paredes color rosado con luces fosforescentes apuntándolo. No esperen ver aquí rabietas ni chismes (aunque, then again, eso es parte de nuestras vidas).

Este es un fragmento del primer post, «Introito» de esta Catarsis. Mirándolo hoy, sólo me resta decir: «Qué ironía…«

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