Huracán Georges, 16 años después

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Tenía 17 años. Era mi segundo trimestre en INTEC. Ese lunes 21 de septiembre de 1998 tenía dos materias por la mañana y una en la tarde, lo cual me obligaba a bajar hasta mi casa en el residencial KG1 a almorzar. Internet aún no estaba tan desarrollado en el país y mi única fuente de conexión era el laboratorio del cuarto piso en el edificio FD del campus inteciano. Durante la mañana, hablábamos de un huracán que ya estaba azotando Puerto Rico pero que aquí… poca información. Apenas lo que advertía The Weather Channel y algunas páginas de meteorología. Los medios locales empezaban a hacerse eco. Al llegar a casa, mi madre me franqueó en la puerta y me dijo: «tú no vuelves hoy a la universidad, hay un huracán en camino». Sigue leyendo

Todos con el Twittdo

Entusiasmo.  Expectativas. Alegría. Satisfacción ante lo inminente. Calificativos que definen mi ánimo al verme hoy a escasos días de la realización del Twittdo 3.0. Ser testigo de un evento que ha ido evolucionando desde lo meramente lúdico hasta lo formativo y el compartir experiencias en esta red de microblogging. Para alguien que ha venido dándole seguimiento a cómo hemos ido adoptando las nuevas tecnologías y nuevos medios desde los últimos cinco años, me parece muy bien que hayamos llegado a este nivel.

Valgan también mis comentarios para felicitar al equipo coordinador. Gente que ha sacrificado tiempo, esfuerzo y productividad simplemente por el hecho de «hacer que las cosas pasen». El éxito de este evento es, más que de nadie, suyo. Este domingo en INTEC haremos historia.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

De transparencias

A Grisbel Medina, por la inspiración original

Tengo 28 años y no le temo a llegar a 30. Soy diabético (aunque eso ya ustedes lo saben) y trato de que la condición no me detenga en mi afán diario de vivir plenamente. La mayoría (por no decir todos) de mis versos e intentos de poesía cargan consigo un pedazo muy doloroso de mí. Tal vez por eso mismo es que se me hace tan cómodo el término de «neotestimonial» para definir mi obra literaria. Creo en la unidad dentro de la diversidad, y trato de practicarla a diario. Soy tolerante para escuchar opiniones con las que no estoy de acuerdo, pero difícilmente cambie la mía. Me declaré agnóstico hace unos años y me siento cómodo con eso, aunque no me considero ateo. Eso sí, me incomodan un poquito las excesivas profesiones de fe (por eso he desarrollado cierta fobia a las iglesias). Una vez creí en el amor, hasta que varios desengaños se convirtieron en mi cable a tierra. Eso no quita que disfrute del sexo, pero ya aprendí a diferenciar. Puedo contar mis amigos de verdad con los dedos de una mano, y la mayoría están a un vuelo de distancia. Mi cuarto es un permanente desorden, y me gusta tenerlo así. Tengo un buen tiempo por terminar la carrera y algunas veces me deprime pensar que tengo que enfrentarme al trago amargo de algunos profesores que se creen la última coca-cola del desierto y saben menos que uno… cosas de la UASD. Soy muy crítico conmigo mismo y al mismo tiempo obsesivo-compulsivo con algunas cosas y a veces pienso que jodo demasiado… y en otras me da miedo molestar, cuestión que me ha traído problemas en varios ambientes. Puedo deprimirme con una facilidad increible, pero poca gente se da cuenta, salvo mis muy cercanos. Sé que mucha gente tiene dos caras respecto a mí, y prefiero guardar silencio al respecto, no porque me guste dejarme engañar, sino porque «no es bueno hacerse de enemigos que no estén a la altura del conflicto». Siento un poco de incomodidad cuando me toca ser testigo de manifestaciones públicas de afecto, pero trato de lidiar con ello mirando hacia otro lado. Me confieso resultado de todas mis experiencias y vivencias, incluyendo los años de estudio INTEC y UNAPEC, que me forjaron para ser más «open minded» en este mundo (Ser uno en Proyección ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en mi vida… con todo y María Córdoba). Sé que el medio en el que me desenvuelvo es jodido y que fue mi elección, así que no me quejo por ello. Me encanta abrazar y que me abracen (de eso puede dar testimonio mi «evil-hugger sister» Yumari).

Como yo no creo en guitarras ni violines, quiero poner la casa en paz primero, antes de continuar con mis planteamientos de estos últimos días. Es muy bueno reclamar transparencia en el patio ajeno, pero muy dificil cuando la labor corresponde a uno mismo. Ojalá algunos por ahí sigan mi ejemplo.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Mi tributo a Ana Lydia Vega

Viernes cualquiera de mayo 1998. Un joven -y recién ingresado- estudiante de ingeniería de Sistemas del INTEC se dejaba caer por la sala de estudios de la biblioteca, buscando el Círculo Literario de la universidad. Se introduce y la coordinadora le comenta: «En este trimestre estamos trabajando literatura puertorriqueña… conoces algún escritor de Puerto Rico?»

Segundos de silencio. Es obvio que el interpelado está hurgando entre su lista de autores conocidos a ver si ubica alguno que coincida con la isla del Encanto, pero sus divagaciones son cortadas casi con precisión de cuchillo cuando le dicen: «ok, ninguno… igual que todos los demás. siéntate».

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Guloya y yo

Viena González y Claudio Rivera en El 28. Foto: Anabelle Pérez

Viena González y Claudio Rivera en "El 28". Foto: Anabelle Pérez

Cuando Claudio Rivera me llamó para informarme de la rueda de prensa para anunciar el Festival «Teatro de Bolsillo» en conmemoración del 18 aniversario del Teatro Guloya, un viaje de pensamientos me llegaron a la mente. Lo primero fue viajar en el tiempo a aquel sábado en el GC113 de INTEC (hoy conocido como Aula Auditorio García de la Concha) en enero del 99, a lo que parecía ser un ensayo más de mi «ciclo de candidatos» para formar parte del Teatro Proyección, cuya dirección Claudio había aceptado reasumir.

Ahí se inició mi historia de acercamiento hacia una de las -hoy por hoy- instituciones teatrales más sólidas de este país (y me doy el lujo de decirlo a boca llena): el Teatro Guloya. Recuerdo como ahora la emoción de Claudio cuando hicimos el primer invento de página en Internet (yo creo que lo llegamos a alojar en arte-latino.com) y las distintas emociones que significó para mí ver a mi director actuando por primera vez (en  «Naturaleza Muerta», junto a María Ligia Grullón, quien también tiene toda una trayectoria cultural a través de «La 37 por las tablas» en Santiago). Sigue leyendo

Porque somos uno en proyección

Varias generaciones del TP: De izquierda a derecha: Mayte, Guridi, Claudio, Viena, Esther, Alexéi, Carlos y Ellin.

Varias generaciones del TP: De izquierda a derecha: Mayte, Guridi, Claudio, Viena, Esther, Alexéi, Carlos y Ellin.

Unidos en la chercha y en la hermandad. Algunos ni siquiera llegaron a convivir juntos dentro de esa sombrilla hermosa y amplia que fue en su momento el Teatro Proyección de INTEC, pero su relación hoy en día es la de casi hermanos. Así nos captó a todos la cámara de Esther a la salida de una función de «Nuestra Señora de las Nubes», de Viena y Claudio en el teatro Guloya (que ojalá y la repongan pronto, para que todo aquel que no la pudo ver, aprecie la tremenda joya teatral que algunos en ACROARTE no supieron hacer).

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Estudiantes de APEC, en huelga

No quería dejar pasar este email que me llegó, de la mano de Magdelyn, respecto a una protesta pacífica (más allá de una huelga, como lo ha llamado mi amigo Angelo en el email que Mag me reenvió) de los estudiantes de la Universidad APEC.Al parecer, esta surge como una reacción a la negativa de las autoridades universitarias a escuchar los planteamientos de los estudiantes respecto al aumento de los créditos en el centro de estudios superiores. Sigue leyendo