Catarsiando, v.2009. Ya vamos por el quinto

Grabando el episodio. Foto cortesía de Omar, de LaSaeta.com

Grabando el episodio. Foto cortesía de Omar, de LaSaeta.com

Aquí estamos de vuelta con la Catarsis auditiva! Luego de más de 4 meses sin sentarme en los «estudios» de Catarsis Diaria para grabar el podcast, me puse para eso y lo grabamos. En esta edición, episodio 5 pero el primero de un 2009 que ya va por su tercer mes, hablamos sobre los últimos recitales poéticos en los que he tenido el chance de participar, además del XI encuentro «Arte y Revolución» de Justicia Global y un par de informaciones sobre en qué he estado. El rincón poético viene ampliado con textos de Rosa Silverio, Ana María Fuster, Zuleika Pagán y Magdalena Camargo. En lo musical, me fui con los criollos: Poolpo, Diego Mena, Bocatabú, Cerobit y Nelson Poket… con una «ñapita» de Pedro Guerra que yo sé que a Pati Minalla le va a gustar. Disfrútenlo!

Catarsis, catarsis.

Conozcan a mi amiga Madzia

El acta de nacimiento dice que se llama Magdalena Camargo Lemieszek, pero para mí ella es Madz, la amiga de siempre nacida en Polonia -pero que ha crecido y desarrollado su talento en Panamá- a quien los hilos del destino me permitieron conocer hace unos cuantos años (creo que fue hacia el 2003).

Ironías de la vida, la presentación fue a través de una amiga en común que desapareció de la red, pero el vínculo entre Madz y yo se se ha mantenido fuerte todos estos años…

Pues bien. Madz ganó recientemente el premio de poesía «Gustavo Batista Cedeño», que se celebra en la nación itsmica (qué bonito me quedó, ¿verdad?) para poetas de hasta 35 años de edad. Con el pseudónimo de «Emma Zunz» (¿les suena familiar?) presentó su poemario «Malos hábitos», electo a unanimidad por el jurado.

«Se trata del trabajo de un poeta que conoce su oficio, que con estilo propio nos presenta, verso a verso, pieza a pieza, imágenes muy íntimas que retratan una situación conflictiva en la vida de la autora. Escrito en lenguaje muy contemporáneo con un aliento poético especial.»

Vayan -pues- mis felicitaciones y mi testimonio del inmenso cariño que te tengo, Madz. Un abrazo que cruce el charquito y llegue hasta tí, con la discreta esperanza de que te dejes ver por alguno de estos rincones algún día…