Todo empezó con un recuerdo…

Ayer, saliendo de mi casa hacia la oficina, pensé que en estos 30 años de existencia me han tocado ver muchas cosas y  muchos cambios. Todo a raíz de una conversación que tuve con mi madre el martes cuando almorzamos juntos en el Victorina de la Lincoln con Correa y Cidrón. Ah, nostalgias y recuerdos… siempre van a ser el combustible del corazón. Pero en fin, volvamos a esto.

Recordando cosas, se me ocurrió pensar en la esquina de la Gustavo Mejía Ricart con Winston Churchill. Antes de como está ahora mismo. Por años, ese siempre fue el espacio de Alma Llanera, y a eso le dediqué el primer tweet, para compartirlo con mis followers (que ya son más de 3 mil, valga la nota inmodesta). Como me imaginé que iba a continuar la serie de recuerdos, se me ocurrió el hashtag #SDQretro (SDQ porque son las siglas de nuestro aeropuerto: Santo Domingo Quisqueya, si mis cálculos no se equivocan) y retro… porque me iba a ir en una retrocediendo en los recuerdos. Sigue leyendo

La Negra, inmortal

 

Mercedes, quien estuvo en la isla en aquella jornada tan bien recordada y difícil de repetir de “Siete días con el pueblo”, supo acompañar mi tortuoso y difícil trayecto del fin de la adolescencia a la joven-adultez, si podemos llamarlo de alguna forma. Gracias a la colección de CD´s de mi papá, empecé a descubrir un mundo lleno de cigarras, caritos, mazas y -sobre todo- canciones.
En «Y dale alegria a mi corazón…«, Diciembre 2006.

La noticia de su gravedad hizo que mis emociones se paralizaran. Y despertarme ayer con lo inevitable me provocó una repentina tristeza. Tristeza porque, aunque uno sabe del irremediable trayecto de la vida hacia la muerte, ella sigue doliendo. Porque La Negra hoy no está y su potente vozarrón sólo retumbará en el recuerdo. Porque desde ayer no te tenemos entre nosotros y eso convierte al mundo en un lugar un poco más triste. No te olvidaremos jamás. Hasta pronto, Mercedes Sosa.

Martes de nostalgia

De los días que no viví, de los lugares en donde sí estuve y no los disfruté como hoy desearía, de aquellas metas que uno se planifica y no llegan por más ansiadas. Sí, hoy es martes de nostalgia. Así lo bautizo ahora que al día le quedan unas cuantas horas. Y es que me la he pasado de canción en canción, recordando los días cuando un mosh servía para descargar tensiones, o colocar a Rammstein en el Winamp ayudaba a que las ideas fluyeran mejor (nunca he sido el más fanático de las sustancias psicotrópicas para estimularme, para eso tengo la música y las letras). De buenas a primeras he llegado a la canción que necesitaba para cerrar el día. Les dejo con Santuario. Y sí, yo estuve allí cuando Harold grabó ese vid.

Catarsis.

Just for the fun of it

Han pasado varios años, muchísimos… bueno, en realidad han sido seis o siete, pero se siente igual. Todo ese peso de la nostalgia, comprendido en la frase «Dios mio, pero parece que fue el otro día!», me cayó de golpe al observar este video. Y si bien yo no quedo muy bien parado aquí, porque Hipólito quiso pintarme como el más buitre (sí, ajá… yo buitre, yeah right) no pude evitar reirme mucho al ver a gente tan cercana a mí como los keepers, Vero (escuchar tu voz ahí fue balsámico!), El Grima (bebiendo… diablo!), Florchi (mi eterna Nita), Liberato y par de gente más… Dios, es que me ha empezado a hacer falta ese coro!

No sé… coloco este video aquí para que nos sirva de recuerdo y ver si armamos algo, sólo porque sí. Por recordar. En la misma Plaza España. Juntarnos todos para gritar (en recuerdo de quienes no están presentes y que estarían locos por hacerlo) «VAMOASECOROOOOOOOOO!»

La pelota está en la cancha de ustedes, ex-anivelderos que me leen. Rieguenlo si les interesa.

Catarsis, catarsis.

(Por cierto, esa frase de «Catarsis, catarsis», fue iniciada en el foro de ANivelDe, in the old Hipo days)

Resaca nostálgica

y con las luces del alba antes que tú te despiertes
se hará ceniza el deseo me marcharé para siempre
y cuando todo se acabe y se hagan polvo las hadas
no habré sabido por qué me he vuelto loco por nada

Anoche fue el concierto de Pedro Guerra. Y yo aún estoy en el aire. A ver cómo hago para aterrizarme. Aunque confieso que si hubiese cantado «La chica que baila» caigo muerto medio a medio de la Sala.

Ah, las dalinas

Almendra y Monica, en otros dias

Almendra y Monica, en otros días

Anoche, mientras buscaba algunos videos de youtube para mostrárselos a mis estudiantes (sí, estoy impartiendo un curso, pero eso es materia de otro post antes del finDe) me acordé de varios programas de televisión que se transmitian en el país. Y empecé a buscar material. Luego, en esa «cadena de pensamientos» (que me es tan característica) llegué hasta el programa que más marcó mi infancia de «niño cablevidente».

…Bueno, ni tan niño ya. Yo debía tener unos 14 o 15 años, pero esa fue la época de mis «carajitadas» (cuando más niño yo era «teórico» y hablaba de la perestroika mientras mis amigos comentaban «los picapiedra», que yo también veía). El asunto es que, desde que ví a Nubeluz por primera vez en Canal Sur («Canal de Canales», se acuerdan? Aunque también lo daban después por Rahintel) y me envicié.

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Nostalgia del CES

Hace un año exactamente, quien escribe se encontraba caminando entre las calles de Las Vegas, ubicando el Las Vegas Convention Center, hogar del Consumer Electronics Show 2007 (CES), el evento más grande de tecnología que se realiza a principios de cada año en esta «Capital del Pecado».

Como dato jocoso, me tocó descubrir por mí mismo el cómo llegar, y encontrar la ruta del monorriel que me dejó frente a frente fue el momento de todo el viaje (me ahorré un paquete de dólares en el transcurso). Invitado por Microsoft, junto a un grupo de periodistas de América Latina (Venezuela, Brasil, Perú, Puerto Rico, Argentina, Chile, y un largo etcétera) aquel fue mi primer contacto con la tecnología de última.

Hoy, que no me toca ir, me ha entrado tremenda nostalgia. Estoy imaginándome el hervidero humano que tiene que haber en estos momentos por allá, y la ciudad de Las Vegas llena de «geeks»… (inserte LOL aquí). Nada, que ya vendrán más oportunidades y por ahora podré darme las actualizaciones vía Technocracia y Gizmología.  Pero no quería dejar de recordar aquel viaje a la «ciudad ficticia».

Nostalgia

«Diminuta luz, oscura voz
la carne abre largo
cada signo es un día
para levitar despacio»
de «Babel«, Voces en el Plasma.

Hoy, las palabras de «la mejor banda que jamás existió» gritan en mis oídos. Y gritan fuerte. Desde los reclamos de «Renacer» hasta la meditación horizontal no sexual de «La Espera». La nostalgia ha invadido los confines del universo miniatura que es mi cuerpo y… he decidido dejarla ser, por un ratito. Recordar es bueno para el subconsciente, y más cuando extraño en demasía aquellos días.

Catarsis Catarsis.