Treinta y nueve años, Orlando…

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Habías ido al aeropuerto a esperar a Silvano Lora, artista del pincel y del compromiso, quien volvía a su tierra del exilio. Te tocó observar cómo lo devolvían porque tenía “impedimento de entrada” (te imagino la rabia que debiste sentir al ver cómo a un dominicano le impedían estar en su propia tierra en aquellos doce años). Tu pluma no quiso quedarse callada.  Sigue leyendo

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Apagando nueve velitas

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El destino quiso que las fechas coincidieran: No fue intencional. Justo en el día que conmemoramos los periodistas dominicanos el vil asesinato de Orlando Martínez por las fauces balagueristas, nació Catarsis Diaria. El propagador de mi verdad y de las verdades que están cerca de las que yo defiendo. No quiero dejar pasar estos nueve años sin darles las gracias a todos los que de una forma han sido parte de esta historia. Mal que bien, esta catarsis continua.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo”. 

Ocho años | Orlando entre nosotros

Y, una vez más, se repite aquella coincidencia del aniversario de esta Catarsis y el día del vil asesinato de Orlando Martínez, paradigma del periodismo comprometido dominicano. Aunque ya la Catarsis no es (tan) Diaria, quiero agradecer a quienes siguen dejándose ver por aqui cada cierto tiempo. Yo estoy preparándome mentalmente para devolver. Es un compromiso que hago hoy. Hago también una súplica: que jamás pierda la capacidad de asombrarme. No puedo dejar de asombrarme aunque ciertas cosas sean “la norma”. El día en que la pierda, creo que dejaré de ser periodista.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”. 

Periodismo no es (ni debe significar) patente de corso

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(A Mabel Lemoniel, con mi solidaridad)

Amo mi profesión. Tal vez por eso es que he decidido reintegrarme “full time” a la Universidad para sacar mi título. Confieso que me metí a la carrera más que nada pensando en una forma de ganarme la vida con las palabras dado mi amor por la literatura, pero al final mi pasión por la información y la memoria ha equilibrado. En fin…

La cuestión es que todo lo vinculado al periodismo y a la libertad de expresión también es parte de mi lucha. No en vano las actividades de cada 17 de marzo, aniversario del vil y cobarde asesinato de Orlando Martínez, hicieron mella en mi corazón de niño, allá por 1987. Sigue leyendo

#YoSoyMemoria – este primero de septiembre

He asumido muchas cosas este año. Una de ellas es un mayor compromiso con el arte desde las esquina que decidí ocupar, en este caso, la performance poesía. Estar en contacto con artistas con una vastísima experiencia y conversar sobre arte y performance ha dado como resultado una apertura muy positiva en lo personal. En ese sentido es que empieza la máquina de la mente a pensar…

Y pensé en que todos conocemos alguien que fue víctima de alguna forma de los doce años de Balaguer (1966-1978). Desde lo estrictamente personal, pensé en mi padre y su imposibilidad de retornar al país durante ese período porque se fue a estudiar a la entonces Unión Soviética y eso implicaba automáticamente impedimento de entrada. En Silvano Lora y el incidente en el Aeropuerto Internacional de Las Américas que motivó a Orlando Martinez a escribir “¿por qué no, doctor Balaguer?“, artículo que le costó la vida. En los amigos de mi madre, Otto Morales y Amín Abel. Sigue leyendo

7 años

Las cosas son muy distintas al 17 de marzo del 2005, cuando yo era un pasante en el Listín Diario con la mente preñada de ideas. Aún sigo soñando, pero con los pies más en la tierra. Ya no estoy en el Listín, ni tampoco este blog es una bitácora de mis experiencias periodísticas (el cambio es lo más constante en nosotros seres humanos) y Catarsis ha estado ahí siempre. Hoy apagamos siete velitas y seguimos asumiendo este compromiso con la/mi verdad. Ese mismo con el que firmo mis notas. Sin poses. Sin escándalos. Sin mentir. Mi blog cumple siete años, justo en el aniversario de la muerte de Orlando Martinez (y confieso que no fue a propósito que lo inicié ese día, simplemente coincidieron las fechas). Ha sido mucho lo que se ha escrito, reflexionado, gritado y pensado en esta bitácora… y no puedo esperar a los próximos años. Gracias a todos ustedes por acompañarme en este viaje. Les prometo que seguimos.

¡Catarsis, catarsis!

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

A Orlando Martínez, a 36 años de su asesinato

Si es inevitable que esta situación continúe, si es imposible evitar actos indignantes y miserables como el que presencié el domingo en el aeropuerto, ¿porqué, doctor Balaguer, no se decide Usted a subirse en el avión o el barco y desaparece definitivamente de este país junto a todos los anteriormente mencionados? (Fragmento de “Por qué no, Doctor Balaguer”, publicado en su columna Microscopio de la revista Ahora).

 

¿Quién ha matado este hombre
que su voz no está enterrada?

Hay muertos que van subiendo
mientras más su ataúd baja…

Este sudor, ¿por quién muere?
¿Por qué cosa muere un pobre?

¿Quién ha matado estas manos?
¡No cabe en la muerte un hombre!

Hay muertos que van subiendo
cuanto más su ataúd baja…

¿Quién acostó su estatura
que su voz está parada?

¿Quién acostó su estatura
que su voz está parada?

Hay muertos como raíces
que hundidas… dan fruto al ala.

¿Quién ha matado estas manos,
este sudor, esta cara?

Hay muertos que van subiendo
cuanto más su ataúd baja…

Manuel del Cabral