Periodismo no es (ni debe significar) patente de corso

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(A Mabel Lemoniel, con mi solidaridad)

Amo mi profesión. Tal vez por eso es que he decidido reintegrarme “full time” a la Universidad para sacar mi título. Confieso que me metí a la carrera más que nada pensando en una forma de ganarme la vida con las palabras dado mi amor por la literatura, pero al final mi pasión por la información y la memoria ha equilibrado. En fin…

La cuestión es que todo lo vinculado al periodismo y a la libertad de expresión también es parte de mi lucha. No en vano las actividades de cada 17 de marzo, aniversario del vil y cobarde asesinato de Orlando Martínez, hicieron mella en mi corazón de niño, allá por 1987. Sigue leyendo

Vuelven a secuestrar el premio

Hoy se celebra en todo el país el Día Nacional de la Juventud. Pancartas, editoriales de periodicos, ediciones especiales (chequéense la nuestra en La Vida, modestia aparte, de verdad que nos esmeramos), exhortaciones positivas y un viaje de mensajes huecos parecen llenar la jornada, que culminará magnamente con la entrega de la nosecuanta versión del Premio Nacional de la Juventud.

A mí siempre me ha llenado de ilusión este premio. Por lo general, he pensado que quienes lo han ganado han sido merecedores (aunque esos del segundo año, entre los cuales incluyo a Edwin Gómez, son inmejorables). El problema, y la razón fundamental de mi queja, es que desde el año pasado a la secretaría de la Juventud se le ha ocurrido mudar el espectáculo para Las Cariátides.

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