Allende y Jara, más vivos que nunca

allendejara

Foto: Colectivos Praxis Insumisa, Chile.

En 1988, Chile asumía el compromiso de continuar escribiendo una canción de muerte, represión, ignominia y «crecimiento económico» o de superar una página sangrienta que en 1973 había integrado un militar de apellido Pinochet y sus ibis de muerte. Sigue leyendo

Prohibido olvidar

Colocado en un trance histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos«. (Fragmento del último discurso de Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973)

Prohibido olvidar, el olvido es cruel, hipócrita y perverso. Allende sigue cada vez más vivo en la memoria latinoamericana, que se une hoy en un clamor de «nunca más, nunca más…»

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo».

Camarada Neruda, inmortal

(Yo nunca estoy afuera en tierra extraña
porque mi poesía es tricolor
y vivo todo el año en tu bandera.)

Fragmento de «Regresa el trovador», de «Incitación al nixonicidio y alabanza de la revolución chilena».

Gracias al amigo (y además excelente fotógrafo) Orlando Barría, he conseguido este enlace en el cual se habla de los funerales y entierro de Pablo Neruda, el poeta, el camarada, el militante comunista. Confieso que me he engranojado hasta el último poro con la crónica de Plinio Apuleyo Mendoza. Eran, como bien señala el nombre del blog, Los días del miedo, posteriores al golpe contra Allende en 1973, y uno no sabe si Pablo se nos murió de cáncer o de la tristeza porque sus camaradas estaban siendo masacrados por el pinochet-fascismo («Los están matando, los están matando»).

Cuando el ataúd iba a ser introducido en el nicho, en medio de una lluvia de flores arrojadas por los presentes, estalló de nuevo el grito: “¡Camarada Pablo Neruda!”. Un coro de voces contestó: “¡Presente…!”.
De pronto el funeral de Neruda se había convertido en un sorpresivo mitin político. “Primer acto público de oposición”, titularía el diario francés Le Monde. Fue de todas maneras un acto muy breve.

A tí, camarada, ni un segundo de tristeza y toda la vida de lucha.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Todas las lluvias

En esta hora hermanos
tengamos muy presente:
que no es con una gota
que se hace el aguacero:
que para llover fuerte
se necesitan, sí,
se necesitan:
todas las lluvias
todas las furias.

Mi humilde (y tardío) homenaje a Allende y a todas las víctimas de la intolerancia fascista-pinochetista del 11 de septiembre de 1973. Sirva también como alerta de unidad de quienes soñamos con utopías hacia nuestros objetivos comunes.

Catarsis, catarsis.

No hay justificación posible

El Palacio de La Moneda es atacado durante el golpe de estado de 1973.

El Palacio de La Moneda es atacado durante el golpe de estado de 1973.

«Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos«.
Salvador Allende, último discurso. 11 de septiembre 1973. Radio Magallanes, desde el Palacio de la Moneda

Todo el mundo estará hablando hoy de la masacre -injusta por demás- de las torres gemelas en el 2001.

Yo, por mi parte, quiero ir contra la corriente (para variar) y recordar un acontecimiento que, si bien no fue igual la cantidad de víctimas el mismo día, cambió el curso de Chile y de América Latina. Aún quedan pendientes muchas deudas de la intolerancia pinochetista. Aún son muchos los muertos que reclaman justicia. Aún son muchas las voces que exigen castigo para los asesinos.

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