Escandalizar… por escandalizar.

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Ayer domingo, cambiando de canales, me enteré que una figura “infame” de la fauna farandulera local iba a ser entrevistada en un canal ubicado en el Ensanche Lugo, a unos pasos del mausoleo de nuestros Padres Fundadores. Sospeché que iba a causar estragos… bueno, el comercial decía “encenderá las redes” y, en efecto, no me equivoqué. Leyendo los comentarios en Facebook y Twitter, me quedó claro que esta persona siente que la única forma de crear ruido alrededor suyo es precisamente abriendo la boca y escandalizando. O que tal vez no tenga un asesor de imagen que le aconseje no ir a los medios por un buen rato. Decidí que no veré el video de la susodicha entrevista y que esto será lo único que diré al respecto (lo incluyo en mi blog para que quede constancia). En mi honesta opinión, deberíamos hacerle caso a aquella frase que recorre la internet, como el fantasma del que hablaba el Manifiesto de Marx y Engels, que dice “Stop making stupid people famous”. Y eso va también para el programa de televisión que, sabiendo las barbaridades que este personaje ha dicho en el pasado, le presta su espacio para beneficiarse de la bulla gratuita, por demás innecesaria, en un obvio interés de hacer leña del árbol que ya cayó.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo” 

Breve historia citadina a las 4:30 AM

Foto: Patricia Muñoz.

Foto: Patricia Muñoz.

Imagínense el cuadro. Son las 4:39 AM y vas manejando Gómez subiendo hacia la Kennedy, porque la guagua que lleva a tu esposa al trabajo se detiene brevemente en esa intersección a las 4:50 y debes llegar antes de la misma que siga su rumbo hacia Cotuí. Ruedas a 60 kilómetros por hora frente al Super Mercado Nacional y, 20 metros más al fondo, una camioneta de la Policía está atravesada cuan larga es en medio de tu carril. A la misma distancia, divisas una que otra pequeña multitud, a mitad de camino entre un “gentío” y un “molote”. Temes lo peor: un accidente, un zarpazo del sicariato o un “intercambio de disparos”… ¡y tú en el medio! Pero no hay de otra. Avanzas, con un poco más de cuidado, y aparecen en el panorama los retenes que bloquean toda “la Góme”, colocados tal vez por la misma patrulla policial que ahora está bloqueando el paso. Es ahí, mientras haces el obligado desvío a la izquierda, cuando recuerdas la nefasta casa número 25 y su pasado asistencialista. Das un rápido chequeo mental a la fecha. Es 23 de diciembre. Todo cobra absoluto sentido. El balaguerismo no murió con Balaguer.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

 

Los limpiavidrios están de nuevo en las calles

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Esta catarsis empezó a ser escrita el 6 de mayo.  La había abandonado por… sabrá Dios cuales razones. La semana pasada sucedió algo que me hizo retomarla. En la misma esquina de la Jimenez Moya (a esa altura todavía no se llama Winston Churchill) con Sarasota -donde hace casi un año mataron al muchacho limpiavidrios que despertó toda una discusión sobre el tema- en dirección Norte-Sur, a eso de las 9 de la noche, un limpiavidrios nos interceptó con cierto tono violento a mi esposa y a mi, aún cuando le habíamos hecho señas de que no nos limpiara el vidrio porque no teníamos menudo. Sigue leyendo

Huracán Georges, 16 años después

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Tenía 17 años. Era mi segundo trimestre en INTEC. Ese lunes 21 de septiembre de 1998 tenía dos materias por la mañana y una en la tarde, lo cual me obligaba a bajar hasta mi casa en el residencial KG1 a almorzar. Internet aún no estaba tan desarrollado en el país y mi única fuente de conexión era el laboratorio del cuarto piso en el edificio FD del campus inteciano. Durante la mañana, hablábamos de un huracán que ya estaba azotando Puerto Rico pero que aquí… poca información. Apenas lo que advertía The Weather Channel y algunas páginas de meteorología. Los medios locales empezaban a hacerse eco. Al llegar a casa, mi madre me franqueó en la puerta y me dijo: “tú no vuelves hoy a la universidad, hay un huracán en camino”. Sigue leyendo

Breve historia migratoria para @jssmercedes

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Buenos Aires, Argentina, año 2007. Un lunes cualquiera de octubre a las 7 de la mañana hora porteña. Alexéi Tellerías ha aterrizado en la Ciudad de la Furia, luego de haber volado -sueño en el avión incluido- por varias horas desde el domingo en la tarde al partir desde Las Américas hasta Ezeiza, con la obligatoria escala en Tocumen. Con cara de sueño, e incrédulo de haber llegado, le toca enfrentar el proceso de Migración. La oficial migratoria que le recibe mira y hojea el pasaporte gemelo -par de grapas incluido- una y otra vez. Se nota que está buscando algo. Precisamente, Alexei sabe qué busca, pero se mantiene tranquilo y espera que sea ella quien lo diga. La joven oficial, pelo castaño y gafas de pasta, levanta la mirada y la desliza en ángulo curvo hacia el noreste de su rosa de los vientos. allende cabinas, hay otra oficial, a la que interpela.

-Ché, República Dominicana?

– No, no necesita.

Alexei se encoge de hombros y mira detenidamente a la oficial. Esta no parece haberse dado cuenta de todas las malas palabras y maldiciones ancestrales cibaeñas de las que está siendo victima allá dentro en el subconsciente de un periodista dominicano que -por unos segundos- estaba más informado sobre temas migratorios argentinos que ella, a la cual le pagaban por saber.

Con cariño para Jessica Mercedes a propósito de su “rant” de hoy respecto al poco valor que le dan al pasaporte dominicano en tierras extranjeras.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”. 

De exigencias… y exigencias

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Aún no dan las nueve de la mañana en la ciudad priVada de América. Sobre el elevado del cruce de Manoguayabo se escucha el retumbar de un dembow. Poco importa la canción. El estruendo te pasa por el lado y ves una Patfinder roja de cuatro puertas. Poco importa el año. Los vidrios delanteros abajo, los traseros a tres cuartos. El retumbe continúa mientras se aleja de ti y ves en el vidrio de atrás la infame pegatina de “EXIGIMOS NUESTRO ESPACIO MUSICAL”. Entonces te preguntas cuando fue que la contaminación auditiva y el obligar a los demás a escuchar lo que tú quieres sin consulta previa se convirtió en derecho y, sobre todo, cuando fue que quienes lo exigen con tal vehemencia perdieron la verguenza de reconocer que, en efecto, contaminan.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”

Yolanda Arroyo Pizarro: “Una vez aprendí que para las pasiones siempre se debe sacar tiempo”

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Cuando Romina me informó que debía redactar un cuestionario para Yolanda, recordé aquel primer encuentro que no se dio: ambos coincidiríamos en un conversatorio sobre blogs y literatura en la FIL 2007, el cual no contó con su presencia porque la Arroyo tuvo un accidente que le impidió venir a Santo Domingo.

Dos años después, nos dimos el primero de muchos abrazos en Santurce. Como parte de “Entre mares, dos islas una palabra”, recital poético que el Pen Club de Puerto Rico organizó con poetas dominicanos, puertorriqueños y dominicanos residentes en la Isla del Encanto, me tocó a mi cruzar el Canal de la Mona y ahí nos conocimos.

Ese fue el primero de varios encuentros y coincidencias, que han aumentado nuestra amistad (Facebook ha ayudado mucho). Supongo que por eso y por algunas otras razones que Romy sabrá es que me tocó a mi la hazaña de elaborar las preguntas.

Esta entrevista no salió en el Atlas Ferial porque… Yolanda envió el cuestionario respondido cuando el libro ya estaba impreso. Así que aquí les va:

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