Jarabacoa, diez y cinco.

No, no se me confundan. No es quince. Diez y cinco. Diez, que son los años y las versiones que se han hecho del Festival de Poesía en la Montaña, ese gran retiro poético en Pinar Quemado, Jarabacoa, y cinco las ediciones (consecutivas) que me han tocado participar desde aquel primer fin de semana de agosto 2008 cuando subí por primera vez invitado por Taty Hernández.

Cinco las oportunidades de poetizar, de compartir, de ser uno junto a poetas de todos los lares de nuestra media isla (la poesía dominicana se muda hacia la loma durante esos días). Cinco han sido (y que el número siga engrosándose) las experiencias, las historias, las anécdotas… y esta décima edición fue la epopeya de lanzarse al ruedo y hacer las cosas bien, con esa voluntad de hierro de Taty y todo el equipo (Tanyita, Tanya madre, Frank, Yolanda, Mon…) Sigue leyendo

Recuerdos del VIII Festival de Poesía en la Montaña

Un momento de mi performance "Nocturnidades", presentado en la primera noche del VIII FPM.

(Publicado el pasado sábado 3 de septiembre en Ventana, del Listín Diario)

Una vez más, la poesía tuvo su encuentro en la montaña. Ese lugar mágico al que, como dijo una vez León Féliz Batista, “se sube”, entre versos, canciones, debates y conversaciones.

Así es el Festival de Poesía en la Montaña, que en este año llegó a su octava edición, bajo los auspicios de la incansable Taty Hernández y un grupo de gente que cree en la gestión cultural, entre los cuales me permito resaltar a Yolanda, Manuel Llibre, Tanya y Tanyiya (madre e hija) y a Rannel Báez, cuya presentación va en un ascenso natural, sin necesidad de arnés, hacia el cénit de la poesía nacional e internacional que desfila por el Centro Salesiano de Pinar Quemado, un par de kilómetros fuera de la ciudad donde Dios duerme.

Cuando, durante el cierre el domingo 29, Taty mencionó que los antologadores de la poesía dominicana tendrán en el Festival una oportunidad de beber directamente de sus aguas, no estaba exagerando.Y es que, si bien el Festival se ha convertido en uno de los espacios más abiertos para generaciones de poetas y un marco de tolerancia y respetuo mutuo, en esta octava edición aumentó mucho más.

Sigue leyendo

Una generación más allá de los «atisbos»

(Publicado en Ventana, del Listín Diario, el pasado sábado 21. Ilustración de Rafael Hutchinson)

Recientemente, la amiga y colega apalabrada Elsa Báez me hizo llegar un artículo en el medio digital “El Libre Pensador” en que, a modo de prólogo de “Iniciación Final”, poemario de José Alejandro Peña, el escritor Aquiles Julián pasea por las distintas etapas generacionales de la poesía criolla.

Haciendo alusión a una “tradición de excelencia”, Julián hace un recuento desde el Vedrinismo hasta nuestros días. Y es a “nuestros días” lo que quiero aludir.

El análisis dedica varios párrafos a citar nombres de creadores reconocidos junto a un breve análisis de qué hizo particular a cada momento.

Sin embargo, al llegar a la “generación 2000”, las únicas referencias existentes son, por decirlo, aéreas. Simples menciones y juicios que no corresponden a la realidad de nuestro conglomerado.

Empieza el citado párrafo señalando que “ya podemos ver los atisbos” de una generación del 2000. ¿Atisbos? Detengámonos en el término. En el diccionario, encontramos que es “indicio o señal débil, que casi no se ve”. Un esbozo, vamos.

Aquiles Julián habla de “atisbos” cuando dentro de esta generación ya existe una bibliografía básica, con libros publicados que no menciona, quedándose sólo en una alusión a “libros digitales” y blogs.

Sigue leyendo

Instantáneas del VII Festival de Poesía en la Montaña

Convivencia en armonía: Los muchachos del taller literario «El Viento Frío» junto a Glaem Parls, de los Erranticistas, recitando frente a Tony Raful, ex secretario de Cultura. Hay una mejor manifestación del amplio abanico de creadores que se da cita aquí?

La poeta azuana que provocó temblores en ciertos poetas «maduros» con sus poemas eróticos. Alguno dijo «a esta edad ese tipo de cosas no se puede estar escuchando».  Y es que con uno cuyo título era «penétrame», no digo yo! (Rannel, me recuerdas su nombre?)

Sigue leyendo

Conteo regresivo al VII Festival de Poesía en la Montaña

Hace un año, mis expectativas hacia la sexta edición de este encuentro eran muy sencillas: poder participar y romper el maleficio de los dos años anteriores, cuando no había podido. En esta oportunidad, no solamente estaré participando de la bellísima experiencia que significa respirar poesía y aire puro al mismo tiempo, sino que también me integro al equipo coordinador en la parte de programación (Taty, gracias por la confianza!) Sigue leyendo