Escandalizar… por escandalizar.

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Ayer domingo, cambiando de canales, me enteré que una figura “infame” de la fauna farandulera local iba a ser entrevistada en un canal ubicado en el Ensanche Lugo, a unos pasos del mausoleo de nuestros Padres Fundadores. Sospeché que iba a causar estragos… bueno, el comercial decía “encenderá las redes” y, en efecto, no me equivoqué. Leyendo los comentarios en Facebook y Twitter, me quedó claro que esta persona siente que la única forma de crear ruido alrededor suyo es precisamente abriendo la boca y escandalizando. O que tal vez no tenga un asesor de imagen que le aconseje no ir a los medios por un buen rato. Decidí que no veré el video de la susodicha entrevista y que esto será lo único que diré al respecto (lo incluyo en mi blog para que quede constancia). En mi honesta opinión, deberíamos hacerle caso a aquella frase que recorre la internet, como el fantasma del que hablaba el Manifiesto de Marx y Engels, que dice “Stop making stupid people famous”. Y eso va también para el programa de televisión que, sabiendo las barbaridades que este personaje ha dicho en el pasado, le presta su espacio para beneficiarse de la bulla gratuita, por demás innecesaria, en un obvio interés de hacer leña del árbol que ya cayó.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo” 

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Periodismo no es (ni debe significar) patente de corso

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(A Mabel Lemoniel, con mi solidaridad)

Amo mi profesión. Tal vez por eso es que he decidido reintegrarme “full time” a la Universidad para sacar mi título. Confieso que me metí a la carrera más que nada pensando en una forma de ganarme la vida con las palabras dado mi amor por la literatura, pero al final mi pasión por la información y la memoria ha equilibrado. En fin…

La cuestión es que todo lo vinculado al periodismo y a la libertad de expresión también es parte de mi lucha. No en vano las actividades de cada 17 de marzo, aniversario del vil y cobarde asesinato de Orlando Martínez, hicieron mella en mi corazón de niño, allá por 1987. Sigue leyendo

Con ustedes la @PayasaAgapita

En este viernes quiero presentarles a una amiga desde la vecina Isla del Encanto. A mí me encanta referirme a ella por su nombre artístico y el real, así que diré que ella es, al mismo tiempo, Bianca Estrada y la Payasa Agapita.

Nos conocimos cuando ella entró a mi blog buscando información sobre la blogósfera o sobre otros temas (hace un par de meses encontré su primer comentario) y luego los nudos de las redes sociales nos han seguido hermanando (Facebook, Twitter, etcétera).

En estas últimas semanas he estado prestándole mucha atención a su blog, en el que trata varios temas desde una perspectiva… esteeem… ¿seria?… bueno, digamos que no tan graciosa como cuando le toca ser Agapita. Y me ha encantado su estilo de escribir historias, además de sus artículos sobre sus ocurrencias cuando le toca trabajar, como cuando tuvo sus cinco minutos de fama en Carolina. Otra cosa, ¡sus “cuentos reinventados” son tremendos!)

No tengo que decir que Bianc… ahem, Agapita, está muy atenta a Social Media: cuenta con un fanpage, un usuario de twitter y otro de youtube, donde puede vérsela muy contenta bailando el culiquitaca de Toño Rosario. Un caso muy interesante de promoción en redes sociales en el cual pueden (¡DEBEN!) verse reflejados sus colegas.

Denle un vistazo, estoy seguro que, como dice aquella canción de “Bienvenidos”:

“¡Y se divertirán!”

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Todo empezó con un recuerdo…

Ayer, saliendo de mi casa hacia la oficina, pensé que en estos 30 años de existencia me han tocado ver muchas cosas y  muchos cambios. Todo a raíz de una conversación que tuve con mi madre el martes cuando almorzamos juntos en el Victorina de la Lincoln con Correa y Cidrón. Ah, nostalgias y recuerdos… siempre van a ser el combustible del corazón. Pero en fin, volvamos a esto.

Recordando cosas, se me ocurrió pensar en la esquina de la Gustavo Mejía Ricart con Winston Churchill. Antes de como está ahora mismo. Por años, ese siempre fue el espacio de Alma Llanera, y a eso le dediqué el primer tweet, para compartirlo con mis followers (que ya son más de 3 mil, valga la nota inmodesta). Como me imaginé que iba a continuar la serie de recuerdos, se me ocurrió el hashtag #SDQretro (SDQ porque son las siglas de nuestro aeropuerto: Santo Domingo Quisqueya, si mis cálculos no se equivocan) y retro… porque me iba a ir en una retrocediendo en los recuerdos. Sigue leyendo

Léase en Nueva York

Si me sigues en Twitter, o eres uno de mis contactos en Facebook, sabrás que desde ayer estoy en territorio estadounidense, como parte del “big tour 2010” (o participando en el “Editors day” de APC by Schneider). El asunto es que, como parte de este periplo breve, aprovecharé para pasar unos cuantos días en Nueva York. Y, bueno… si me lees, si me conoces, si no me conoces pero te interesaría, si quieres hacer coro, si no tienes nada más que hacer, pues su presencia es requerida en “The Great New York takeover” este sábado en Parrilla Steak House.

La dirección? En 3920 Broadway, entre 164 y 165. Vengan, vamos a hacer coro!

(Cómo llegar? Encontré este mapa que puede ayudar un chin)

Otro chipeo poético…

Y bueno, en el ejercicio del derecho al chipeo natural que todas y todos tenemos, se me ha ocurrido escribir este poema bachatero inspirado en twitter. Nada que ver con la twichatta (follow, follow, follow me baby) sino algo un chin más poético (después de todo, eso de “eres el ubertwitter de mi vida” no me termina de cuadrar).

Con especial dedicatoria a @GysellAlmonte y @Omabo, quienes me animaron a terminar el ejercicio de escritura creativa. Aquí les va!

Declaración de un twittero en tiempo de bachata

Mami,
yo quiero ser tu bucamention
el trending topic de tu corazón
que de tus dedos salga
una señal de amor.
Mami,
invéntate un hashtag acompañado
para que lo usemos tu y yo
que nadie más lo pueda usar
como ese dizque #ejemplonacional.
Mami,
envíame un DM al corazón
que tanto y tanto amor ya no me cabe
en ciento cuarenta caracteres.
(y no me gusta usar twitlonger)
Mami,
que importa cuantos followers yo tenga
si tu no me das follow me deprimo
no hay emoticons para describirlo
ay mami,
que mi alma ya no hace ni retweet
y el timeline de mi vida se me agota
esperando saber algo de tí
de tí, de tí….
esperando saber algo de tí.

Viviendo en binario

No habia tenido ocasión formal de anunciarlo por esta Catarsis, así que valga la ocasión para hacerlo. Desde hace un buen tiempo, había abrazado la idea de llevar una columna dentro de la sección de Tecnología del Lístín Diario, donde coordino la página especializada en el tema cuya vigencia bisemanal me mantiene revisando toda la información referente al tema. El asunto radicaba en que, aún con la aprobación de mi editora Marta Quéliz, no se me ocurría sobre qué podría escribir. Y es que -no nos llevemos a engaños- por mucho que el tema me apasione, mi formación es periodística… Así, luego de haberlo pensado, concebí la idea de una columna desde mi posición de usuario. Uno que tiene conocimientos sobre nuevas tecnologías, gadgets y su uso cotidiano, pero que no sabe -ni quiere saber- de física cuántica. Una especie de comentarista de las novedades del mundillo tecnológico e internet. Así surgió “Viviendo en Binario“, columna que cada viernes acompañará la página de Tecnología de la sección La Vida. Aquí les enlazo a la más reciente, “Twitter y Listín”, una especie de #FF a mis colegas del periódico que usan Twitter.

En fin, que ahora tienen otra forma de seguirme. Gracias a todas y todos los que han comentado favorablemente este nuevo paso que estoy dando dentro de la profesión. A ustedes me debo.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.