Agosto 29, 2008...7:48 am

“Ah, pero mírenlo ahí…!”

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Junot y yo, al final de la jornada

Junot y yo, al final de la jornada

Toda la “intelectualidad dominicana” se congregó en el salón Bonanza del Meliá Santo Domingo. La ocasión no era para menos: el lanzamiento de la edición dominicana de “La breve y maravillosa vida de Oscar Wao”, la novela que le mereció el Pulitzer a Junot Díaz.

Yo no voy a entrar en detalles sobre el maravilloso momento que todos pasamos, ni sobre la transgresión eterna de Junot, ni sobre los nervios que le noté a mi pana Frank Báez, ni mucho menos sobre el grandísimo aplauso que retumbó en la sala cuando Junot dijo que a los políticos había que ponerlos todos juntos y soltar una bomba ahí.

No. En este caso voy a referirme al chiste de la noche, a mi versión particular. Estando en la segunda fila de la columna derecha, me acerqué a los asientos “reservados” (que estaban vacíos) para tomar algunas fotos de cerca. Ya en eso están las preguntas del público (entre ellos mi amiga Viena García de Estilo|s quien le pidió que impartiese un taller creativo -voy a empezar a juntar firmas, mana!- ).

Entonces, uno de mis conocidos, de “Biblioteca en el Aire”, le hace la pregunta de que, ya que Miramax compró los derechos de la novela, a qué actores el le gustaría verla protagonizando, en el caso de que él tuviese el derecho de decidir.

Chistes respecto a que no conoce los actores dominicanos y a que la película debiera ser con actores dominicanos… Y AQUI VIENE: el dice que tendría que buscarse a alguien “gordito” para el personaje de Oscar Wao… Y en eso Ariel y Orlando, que están al lado mío, empiezan a señalarme y a decir que soy yo. Junot se da cuenta, me mira y dice: “Ah, pero mírenlo ahí, lo hemos tenido al frente todo el tiempo!”

Risas. Muchas. Mías, sobre todo. Al final, durante la sesión de autógrafos, pude ver al Junot que se interesa por compartir con sus “fans”. Al que se escribía los nombres en la mano izquierda antes de garabatearlo sobre el libro que dedicaba y que se detenía por unos cuantos segundos más a compartir con ellos. Al que aguantó más de una hora parado la inmensa fila de gente que quería intercambiar algunas expresiones con él.

Yo estoy por conseguirme primero la versión en inglés para entonces “entrarle” a la “aplatanada”, como dijo Ruth Herrera (por cierto, volví a reiterarle mi admiración por la columna que mantenía en El Caribe). Estoy “en fila” para hacerlo, aunque creo que voy a terminar comprándolo por Amazon…

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

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